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¿Cómo saber los quilates de una joya? Aprende a identificar su pureza

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Cuando alguien encuentra una marca en el interior de un anillo o en el cierre de una cadena, es habitual que se pregunte qué significa. Puede ser un número, unas letras o un pequeño símbolo que pasa prácticamente desapercibido. Sin embargo, esa pequeña marca puede darnos una información muy importante sobre la pieza.

En Orocredit recibimos a menudo joyas cuya historia empieza precisamente ahí, una persona encuentra una pieza que lleva años guardada, la recibe como herencia o simplemente quiere conocer mejor qué tiene entre manos. Y antes de preguntarnos cuánto puede valer, aparece una pregunta mucho más básica: ¿cómo saber los quilates de una joya?

Los quilates nos ayudan a conocer la proporción de oro que contiene una pieza. Pero para interpretar correctamente esa información hay que entender qué significan esos números, dónde podemos encontrarlos y por qué no debemos confundir los quilates con el peso de una joya.

¿Qué significan los quilates del oro?

Cuando hablamos de quilates en una joya de oro, estamos hablando de su pureza. El oro puro corresponde a 24 quilates. Sin embargo, las joyas no suelen fabricarse con oro completamente puro, ya que se combinan con otros metales para conseguir determinadas características de resistencia y fabricación.

Una de las denominaciones más habituales en joyería es el oro de 18 quilates. En este caso, la pieza contiene 18 partes de oro sobre 24, lo que equivale a una pureza de 750 milésimas, es decir, un 75% de oro.

Por eso, cuando nos preguntan ¿cómo saber los quilates de una joya?, una de las primeras cosas que recomendamos es buscar su contraste o marca de ley. Es habitual que esta información aparezca en lugares pequeños y poco visibles como en el interior de un anillo, en el cierre de una cadena, en la parte posterior de un pendiente o en determinadas zonas de una pieza.

Una marca como «750» hace referencia a las milésimas de oro que contiene la aleación. En términos sencillos, 750 milésimas significa que de cada 1.000 partes de metal, 750 corresponden a oro. Esta forma de expresar la pureza puede resultar más clara cuando la relacionamos con los quilates. El oro de 24 quilates corresponde al oro puro, mientras que el de 18 quilates corresponde a 750 milésimas.

Aun así, encontrar un número en una joya no significa que debamos sacar conclusiones automáticamente. Los contrastes, las marcas y el estado de la pieza deben interpretarse correctamente.

¿Cómo saber los quilates de una joya? El contraste es una primera pista

Cuando tenemos una joya delante, nosotros siempre recomendamos comenzar por observar con detenimiento la marca de ley que puede proporcionar una primera orientación sobre la pureza, pero no siempre es fácil localizarla. En algunas piezas es extremadamente pequeña y puede encontrarse en zonas que no son visibles a simple vista.

Además, con el paso del tiempo una marca puede desgastarse o resultar difícil de leer. Por eso, ante la pregunta ¿cómo saber los quilates de una joya?, debemos diferenciar entre una primera identificación y una comprobación profesional. El contraste puede ser una pista importante, pero cuando necesitamos conocer con mayor precisión las características de una pieza, existen procedimientos específicos de análisis que permiten comprobar la composición del metal.

En Orocredit, cuando valoramos una joya, no nos limitamos a observar su apariencia exterior. Analizamos las características relevantes de la pieza para determinar qué tipo de metal tenemos delante y cuál es su ley. Esto es especialmente importante porque el aspecto de una joya no nos permite determinar por sí solo su pureza. Dos piezas pueden tener un color y una apariencia prácticamente iguales y, sin embargo, contener diferentes proporciones de oro. También debemos tener cuidado con una confusión bastante habitual: quilates y gramos no significan lo mismo.

Los quilates indican la pureza del oro; los gramos indican el peso de la pieza. Ambos datos son diferentes, pero los dos pueden resultar importantes cuando queremos conocer el valor de una joya.

¿Cuánto vale una joya de oro? La pureza y el peso importan

Una vez que conocemos qué significan los quilates, es normal que aparezca la siguiente pregunta: ¿cuánto vale una joya de oro?

Aquí es donde conviene detenerse, porque no existe un precio único para todas las joyas de oro. Para realizar una valoración debemos tener en cuenta diferentes factores. Entre ellos se encuentran el peso de la pieza, su ley o pureza y la cotización del oro en el momento de la valoración.

Por ejemplo, dos anillos pueden pesar exactamente lo mismo y no tener el mismo valor si su contenido de oro es diferente. La razón es sencilla: el peso total de una joya no equivale necesariamente al peso de oro puro que contiene.

Imaginemos una pieza de oro de 18 quilates. Si conocemos su peso y sabemos que su ley es de 750 milésimas, podemos entender qué proporción del metal corresponde al oro. A partir de ahí, la cotización de referencia del oro permite establecer una base para conocer su valor.

Pero también hay que distinguir entre el valor del metal y el precio final de una operación de compraventa. Una joya puede tener características adicionales que sean relevantes, como su diseño, fabricación, marca o posibles piedras. Por este motivo, la respuesta a ¿cuánto vale una joya de oro? no debería reducirse únicamente a mirar los gramos que marca una báscula.

En Orocredit consideramos importante explicar este proceso de manera clara. Una persona que trae una joya para valorar tiene derecho a comprender qué estamos analizando y por qué una pieza puede tener determinado valor.

Conocer los quilates nos ayuda a conocer mejor nuestra joya

Para nosotros, conocer los quilates de una joya no consiste simplemente en encontrar un número grabado en ella. Es entender qué representa esa cifra y qué información aporta sobre la pieza. Cuando encontramos «750», por ejemplo, sabemos que estamos ante una aleación con 750 milésimas de oro. Cuando hablamos de 18 quilates, estamos utilizando otra forma de expresar esa misma pureza.

A partir de ahí podemos empezar a comprender mejor el resto de factores que intervienen en una valoración. Por eso, si alguna vez se ha preguntado ¿cómo saber los quilates de una joya?, nuestra recomendación es empezar por observar sus contrastes, pero no quedarse únicamente con esa primera impresión.

El peso, la ley, el estado y las características de la pieza forman parte de la información que debemos considerar. Y cuando aparece la siguiente pregunta, ¿cuánto vale una joya de oro?, debemos recordar que su valor no depende de un único número. La cotización del oro cambia y cada pieza tiene sus propias características.

Creemos que una valoración debe comenzar siempre por la información. Antes de tomar cualquier decisión, conocer qué tenemos, qué significa su ley y qué factores influyen en su valor nos permite actuar con mayor tranquilidad. Porque una pequeña marca en el interior de un anillo puede parecer insignificante, pero detrás de un simple «750» puede estar la respuesta a una de las preguntas más importantes sobre nuestra joya: qué cantidad de oro contiene realmente y cómo podemos valorar lo que tenemos delante.

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